Lucas Fray, el cantante del momento, deja a Eli por mensaje de texto.
A la mañana siguiente los titulares de las principales revistas del corazón muestran imágenes de Eli viniéndose abajo en la acera frente a la puerta de su edificio, con el titular «La novia de Lucas Fray se derrumba en su portal. ¿Será este el fin de una era?»
Tras esos primeros titulares, la decisión unánime de los fans de Lucas, de los medios, y de toda persona que tenga una opinión al respecto, es que es Eli quien lo ha dejado, rompiéndole el corazón y, por consiguiente, ha de ser una persona terrible que merece todo lo malo que le pase.
Eli, de repente, se encuentra en medio de una campaña de odio impulsada por personas para quienes ella no es más que una figura sin vida propia, un añadido opaco a la existencia radiante de Lucas Fray. Esto hace que le resulte imposible no enfrentarse a la aterradora realidad de que, en algún punto de su relación con Lucas, dejó de ser «Eli», y pasó a convertirse simplemente en «la novia».
Al rescate llegarán Celia, su mejor amiga, Nana, la ex novia de esta y, contra todo pronóstico, Sam, el otro novio de Lucas, con el que Eli nunca se ha llevado especialmente bien.
Navegando la ruptura, la locura que se desata en internet, y el descubrimiento de que, tal vez su impresión de Sam nunca fue del todo acertada, Eli se encuentra frente a una serie de preguntas que nunca se había hecho: ¿Quién quiere ser, ahora que ya no es «la novia»? ¿Quién la acompañará en este nuevo camino?
Y, cuando tienes el corazón dividido, ¿es siempre obligatorio elegir, o a veces es posible tenerlo todo?
